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1 - Lee la palabra

El poder de la palabra

“¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada?”
Santiago 3:11
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2 - Reflexiona
Como podemos notar en lo cotidiano, la lengua es motivo de disputas, y a veces la manera de expresarnos parece irrefrenable. Alabamos y bendecimos a Dios, pero al mismo tiempo usamos nuestro lenguaje para hablar mal a nuestros hermanos. Cuando sucede esto, estamos sometidos a una inconsciencia que no permite que veamos la imagen de Dios Padre en nuestro prójimo.



La lengua es como una fuente; si de ella brotan de igual manera palabras dulces y palabras amargas, hay una falta de coherencia en nosotros, y se debe a que no estamos usando la palabra conforme al propósito de Dios. Y ésta es una herramienta extremadamente poderosa.



El fruto de lo que vivimos también proviene de allí; de nuestras palabras, de nuestros pensamientos, que brotan de nosotros expresando lo que somos.

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